A quienes resisten los ataques y siguen de pie

En la batalla electoral que estamos viviendo rumbo al 2026, hay un patrón que se repite con demasiada claridad: los candidatos presidenciales de partidos que no representan el continuismo han sido atacados con fuerza, uno tras otro. No han sido cuestionamientos sanos ni debates de ideas; han sido embates dirigidos, sistemáticos, muchas veces cargados de sospecha y ruido, más que de argumentos.

Vimos cómo se atacó a figuras vinculadas al Partido Liberación Nacional, cómo se intentó desacreditar al Tribunal Supremo de Elecciones cuando sus resoluciones no convenían a ciertos intereses, cómo se señaló a comisiones internas diciendo que actuaban de manera ilegal, y cómo recientemente se lanzó una ofensiva contra doña Claudia Dobles, con acusaciones que ahora deberán ventilarse en las instancias correspondientes. También hemos visto los ataques despiadados contra don Ariel Robles y contra otros actores políticos que han decidido no alinearse con el poder de turno. Y, aun así, muchos de ellos han salido —y están saliendo— fortalecidos.

Eso dice algo importante. Dice que, pese al ruido, las instituciones siguen funcionando. Dice que, pese a los ataques, hay personas que resisten con serenidad, con argumentos y con respeto por la legalidad. A todos los candidatos presidenciales que están luchando contra el continuismo, a quienes defienden la democracia, la Constitución, las instituciones y nuestro Tribunal Supremo de Elecciones, yo los aplaudo de pie. No porque sean perfectos, sino porque están dando la pelea correcta, en el terreno correcto.

Costa Rica tiene personas valientes dispuestas a asumir ese reto. Y nosotros, los votantes, tenemos algo todavía más poderoso: la capacidad de decidir a quién le damos ese poder. El poder real no está en el grito, ni en la descalificación, ni en el ataque constante. Está en la urna. Está en la conciencia de cada ciudadano cuando elige.

Por eso, escojamos bien, costarricenses. Mi recomendación personal, y lo que yo voy a hacer, es sencillo y responsable. Escogeré tres candidatos que, desde ya, yo sepa que son capaces de entregar la banda presidencial dentro de cuatro años sin berrinches, sin pleitos y sin ese ruido infantil que tanto daño le hace al país. En esos tres me quedaré un tiempo, observando, escuchando, evaluando con calma. Luego bajaré a dos. Y días antes de las elecciones, votaré por quien tenga más probabilidades reales, más capacidad, más valentía y más posibilidad de llegar a la contienda final para dar la lucha que Costa Rica necesita.

La democracia no se defiende con fanatismo, se defiende con criterio. Y ese criterio se construye con tiempo, con calma y con responsabilidad. Pensarlo así no nos debilita. Nos fortalece como país.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio