ADVERTENCIA

Cuando una advertencia de esta magnitud aparece, no deberíamos reaccionar con fanatismo, sino con responsabilidad.

Hoy llegó hasta mí esta publicación y me llamó profundamente la atención, especialmente por las palabras que en ella se atribuyen a don Carlo Díaz, Fiscal General de la República.

Según el post, habría manifestado: «Este es el inicio de la toma del Poder Judicial», mientras la ilustración muestra maquinaria pesada identificada como «Poder Ejecutivo» destruyendo el edificio que representa al Poder Judicial.

Más abajo puede leerse: «Hoy no están atacando edificios, están debilitando la justicia. Y cuando la justicia se debilita, todos perdemos.» Finalmente concluye con una afirmación que considero importante recordar: «La independencia judicial no es un privilegio de los jueces; es un derecho de la ciudadanía.»

Si esas palabras realmente fueron pronunciadas en ese contexto, creo que los costarricenses tenemos la obligación de detenernos a reflexionar. No porque debamos aceptar automáticamente esa interpretación, sino porque una advertencia de semejante magnitud jamás debería ser ignorada.

La independencia del Poder Judicial no es un asunto que pertenezca únicamente a magistrados, jueces o fiscales. Es una garantía para todos. Es la seguridad de que cualquier ciudadano podrá acudir a un tribunal esperando que la ley prevalezca sobre los intereses políticos, económicos o personales.

Si alguna institución intenta extender su influencia sobre otra, el problema deja de ser de quienes ocupan esos cargos. Pasa a convertirse en un problema de toda la República. La separación de poderes no fue creada para proteger funcionarios; fue diseñada para proteger a los ciudadanos frente a la concentración del poder.

No afirmo que eso sea lo que esté ocurriendo. No tengo los elementos para hacerlo. Pero tampoco creo que sea prudente descalificar cualquier señal de alerta sin antes analizarla con seriedad. Las democracias rara vez se deterioran de un solo golpe. Normalmente comienzan debilitando contrapesos, desacreditando instituciones y acostumbrando a la ciudadanía a considerar normales situaciones que antes habrían resultado inaceptables.

Por eso también me hago varias preguntas. Si realmente existiera un intento de afectar la independencia del Poder Judicial, ¿quién estaría impulsándolo? ¿Con qué propósito? ¿Qué beneficio obtiene quien busca debilitar una institución llamada precisamente a controlar los abusos del poder?

Más allá de las diferencias políticas o ideológicas, este no debería ser un tema de simpatías partidarias. Debería ser un tema de principios democráticos. Los tres Poderes de la República existen porque cada uno cumple una función distinta y porque ninguno debe someter al otro.

Desde Apacigua seguiremos defendiendo exactamente el mismo principio que hemos sostenido siempre: la Constitución Política, la institucionalidad democrática y la independencia de los Poderes de la República. Defender esa separación no significa tomar partido por un gobierno, por una oposición, por un juez o por un fiscal. Significa tomar partido por Costa Rica.

Porque el día en que un poder pueda controlar a los demás, todos los ciudadanos habremos perdido una parte de nuestra libertad. Y esa es una pérdida que ninguna democracia debería permitirse.

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