
Hay movimientos que nacen para competir por el poder. Apacigua nació para servir al país.
Con mucha satisfacción veo cómo este movimiento continúa creciendo en distintos espacios de participación ciudadana, sin convertirse en un movimiento político, pero aportando activamente al fortalecimiento de Costa Rica y de su democracia.
Antenoche fui invitado a una charla sobre Seguridad Social en el Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica. Ayer y hoy asistí al XVIII Congreso Internacional de Comunicación Política. Durante esta semana y la próxima impartiré los talleres «Ser sin dejar de ser» en la Asamblea Legislativa. Además, he sido invitado a la segunda asamblea de RENASES, dentro del Pacto Democrático, y posteriormente retomaré los talleres en escuelas y colegios, preparando a quienes algún día tendrán en sus manos el futuro del país.
Todo esto responde a la razón de ser de Apacigua y a los tres pilares sobre los que hemos construido este movimiento.
El primero es apaciguar a la sociedad, promoviendo la reflexión, el respeto y el diálogo. Es la labor que realizo diariamente a través de mis artículos en redes sociales, en mi blog, en Bitácora 506, en Revista CR y en Delfino.cr.
El segundo es sostener la democracia, acompañando y fortaleciendo a quienes hoy tienen la responsabilidad de proteger nuestras instituciones. Por eso mi presencia en la Asamblea Legislativa y, próximamente, también en el Poder Judicial, trabajando con diputados, asesores, magistrados y jueces.
El tercero es recuperar la democracia, si algún día llegáramos a perderla. Por esa razón trabajamos también con estudiantes, sembrando en las nuevas generaciones los valores democráticos, el pensamiento crítico y el compromiso con Costa Rica.
Apacigua continúa creciendo. Cada reunión, cada taller, cada artículo, cada conversación y cada persona que decide involucrarse fortalece este proyecto.
Y vos también podés ser parte de este esfuerzo. Si compartís esta visión de país y querés ayudarme a sostener estos tres pilares, podés colaborar para que este trabajo, al que dedico mucho más que una jornada de tiempo completo, siga llegando a más personas.
Vinicio Jarquín – SINPE Móvil: 8708-9830
Adicionalmente, seguimos trabajando en el Universo Digital de Apacigua, un espacio que crece constantemente con libros, artículos, herramientas de reflexión y recursos diseñados para contribuir al apaciguamiento de la población.
Hoy, además, estamos desarrollando una plataforma de coaching y autocoaching que reunirá ejercicios de relajación, meditación, respiración, valores esenciales, la rueda de la vida, autodiálogo, el programa «Ser sin dejar de ser» en modalidad virtual, trabajo con creencias limitantes y muchas otras herramientas integradas dentro de la metodología Brújula Interior.
Nuestro objetivo es que este conocimiento y estas experiencias no lleguen únicamente a los Poderes de la República, sino también a las instituciones que se encuentran fuera del Gran Área Metropolitana, donde muchas veces las oportunidades de formación y desarrollo personal son más limitadas. La tecnología nos permitirá acortar esas distancias y poner estas herramientas al alcance de cualquier persona que desee crecer, fortalecerse y aportar positivamente a su comunidad.
Estoy cansado… una confesión muy personal
Son muchos los proyectos en marcha, muchas las responsabilidades y todavía más las tareas que siguen pendientes. Dichosamente conservo la energía, la convicción y las fuerzas para impulsarlos, pero soy consciente de que una sola persona no puede sostener indefinidamente una carga de esta magnitud.
Apacigua ya dejó de ser un proyecto personal. Hoy es una causa que busca aportar al país desde la reflexión, la educación, el fortalecimiento de la democracia y el desarrollo de las personas.
Por eso hago una invitación muy sincera. Si amás a Costa Rica y creés que vale la pena construir un mejor país, no me dejés solo con esta carga. Necesitamos personas que aporten con su tiempo, con sus conocimientos, con sus ideas o, si les es posible, también con su apoyo económico.
Los grandes cambios nunca han sido obra de una sola persona. Siempre han sido el resultado de ciudadanos que decidieron asumir, juntos, la responsabilidad de construir el país que soñaban.
Yo seguiré haciendo mi parte, mientras Dios me dé fuerzas. Ojalá muchos más decidan hacer la suya.