
Es curioso cómo funcionan algunos troles, o quienes intentan serlo. Publico una fotografía con un expresidente, e inmediatamente aparecen quienes aseguran que ya descubrieron de qué partido soy. Si publico una con otro expresidente, llegan exactamente a la conclusión contraria. Lo mismo ocurre si la fotografía es con un candidato, un diputado o cualquier otra figura pública.
La realidad es mucho más sencilla. Tengo fotografías con expresidentes de distintos partidos, con diputados de diferentes fracciones, con magistrados, con el Fiscal General, con líderes sociales, con empresarios, con ciudadanos… y hasta con Mickey Mouse en Disney. Una fotografía solo demuestra que coincidí con alguien en un lugar y en un momento. Nada más.
Mi trabajo consiste en relacionarme con personas muy distintas, escuchar posiciones diferentes y construir puentes. Quien pretende adivinar mis convicciones políticas a partir de una fotografía no está analizando; está proyectando sus propios prejuicios.
Si de verdad quieren conocer mi posición, no miren con quién aparezco en una foto. Lean lo que escribo, escuchen lo que digo y observen el trabajo que realizo. Ahí están mis principios.
Las fotografías cuentan encuentros. Mis valores, mis ideas y mi compromiso con la democracia se encuentran en mis acciones, no en la persona que aparece a mi lado en una imagen.