Carta a los arroceros

Señores arroceros,

Durante meses, y en muchos casos durante años, has venido cargando decisiones que no tomaste vos. Has tenido que adaptarte a precios que no controlás, a reglas que cambian sin avisar y a importaciones que te golpean directo en el esfuerzo diario. Has pedido ser escuchado, no desde el capricho sino desde la experiencia, y muchas veces lo único que recibiste fueron oídos sordos, promesas tibias o un silencio que también es una forma de desprecio.

Has trabajado la tierra mientras otros decidían desde lejos, sin ensuciarse los zapatos ni conocer el peso real de una cosecha perdida. Y cuando levantaste la voz, cuando explicaste lo que estaba pasando en el campo, lo que estaba pasando con el arroz nacional, pocas veces hubo una respuesta clara, honesta y sostenida. Hubo discursos, hubo excusas, pero no hubo un acompañamiento real.

Ahora estás frente a una oportunidad distinta, una que no pasa por mesas técnicas ni por comunicados oficiales. Muy pronto vas a ser llamado a las urnas, y esta vez nadie decide por vos. Esta vez no hay intermediarios, no hay voceros, no hay filtros. Está tu experiencia, tu cansancio y tu criterio frente a una papeleta.

Este es el momento en el que podés decir hasta aquí, no desde la rabia sino desde la conciencia. Es el momento en el que podés decir que no te gustó cómo fuiste tratado, que no aceptás seguir siendo invisible, y que exigís un trato distinto usando la herramienta más clara que existe en democracia: tu voto. Vos sabés, mejor que nadie, que cuando una cosecha no da fruto, insistir en lo mismo solo agota la tierra.

El voto por la democracia, por la libertad y por las instituciones no llega como una promesa vacía ni como un discurso bonito. Llega como una herramienta real, concreta, que permite cambiar el rumbo sin gritar, sin romper, sin destruir. Es una forma de decir que el campo también piensa, también decide y también merece respeto.

Este primero de febrero, el arroz no se siembra solo en el campo. Se siembra en la urna. Y de vos, de tu decisión serena y consciente, depende qué tipo de cosecha venga después para vos, para el sector y para el país entero.

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