
Confía en mí. Pero no solamente porque veás mi nombre al final de un artículo, en una publicación, en un mensaje o en un chat. Confía en mí porque el contenido que recibas sea congruente con la persona que has conocido durante todo este tiempo, con mi manera de escribir, con mis principios, con mis posiciones y con la forma en que me he relacionado con ustedes.
Quienes me siguen desde hace meses ya conocen mi manera de pensar. Saben cuáles son mis límites, saben que defiendo la democracia, la institucionalidad, el Estado de Derecho, los derechos humanos y la Constitución. Saben también que para mí apaciguar nunca ha significado callar, sino buscar una forma de actuar sin destruirnos entre nosotros. Conocen mi tono, mi manera de escribir, mis pausas, mis énfasis y, sobre todo, la coherencia que he tratado de mantener entre lo que digo y lo que hago.
En días pasados descubrí que alguien se ha hecho pasar por mí en distintos chats y espacios de comunicación. No conozco todavía todos los alcances, pero aparentemente algunas de esas acciones han logrado dañar un poco mi imagen o provocar confusión entre algunas personas. Por eso considero importante contarles lo que está ocurriendo, no para generar alarma, sino precisamente para fortalecer la confianza que hemos construido.
Hoy mis cuentas están certificadas, he instalado un sistema de rastreo para poder identificar mejor cualquier intento similar que vuelva a ocurrir, y poder seguir a quienes lo están haciendo. Algunas personas están verificando distintas áreas de ciberespacio, y he asignado un grupo de expertos para que trabajen en el tema. Estoy tranquilo. En poco tiempo todo quedará aclarado y limpio.
Adicional a eso, iniciaré un proceso legal en contra de un par de nombres que ya parecen tener que ver con el asunto, aunque ese proceso puede ser lento. Mientras tanto, solamente quiero pedirles algo: si alguna vez reciben un mensaje atribuido a mí y algo dentro de ustedes les dice que no suena como yo, hagan caso a esa sensación. Lean el contenido antes de confiar únicamente en el nombre. Si contradice profundamente lo que ustedes saben que pienso, si utiliza un lenguaje que no corresponde conmigo, si promueve algo completamente ajeno a lo que he defendido o simplemente les parece extraño, verifiquen.
Porque una persona no es solamente su nombre, su fotografía o su número de teléfono. También es su historia, su coherencia, sus principios y la manera en que se ha comportado a lo largo del tiempo.
Así que sí: confía en mí. Pero confía en el Vinicio que has conocido, leído y escuchado durante estos meses. Confía en la congruencia entre mi nombre y mis palabras. Y si alguna vez las dos cosas no coinciden, preguntá, verificá y dame la oportunidad de confirmarte si realmente fui yo.
Al final, esa también es una forma mucho más profunda de confianza.