
Hoy almorcé con Hannia Esquivel, a quien conocí hace apenas unas semanas en la Asamblea Legislativa de Costa Rica. Y aunque podría parecer simplemente un almuerzo más, la verdad es que fue uno de esos encuentros que dejan la sensación de que todavía hay personas intentando construir puentes en medio de tanto ruido.
Entre corvinas en salsa de aguacate, refrescos, café y postre, conversamos sobre Costa Rica, sobre el momento tan delicado y determinante que estamos viviendo, y sobre la enorme responsabilidad que tiene esta generación política. Particularmente ahora, cuando el país atraviesa una etapa histórica marcada por una presencia muy fuerte de mujeres en espacios de poder: en el Congreso, en presidencias legislativas, en instituciones y, por supuesto, en la Presidencia de la República.
Y más allá de posiciones ideológicas o partidarias, hay algo que sí creo profundamente: Costa Rica necesita conversaciones serias, humanas y honestas. Necesita espacios donde todavía sea posible sentarse a dialogar sin convertir cada diferencia en una guerra.
Por eso me alegra contarles que hemos iniciado conversaciones para desarrollar posibles trabajos conjuntos entre Apacigua y el Foro de Mujeres Políticas de Costa Rica. Conversaciones que no nacen desde el enfrentamiento, sino desde la intención de aportar, acompañar y sostener, aunque sea un poco, este país que tantos amamos.
A veces los cambios importantes no empiezan en una tarima.
Empiezan alrededor de una mesa.