
Alerta por temas de terrorismo en Costa Rica.
Y solo con leer esa frase, algo cambia en el ambiente. No es una palabra cualquiera. No es un tema más. Es una de esas palabras que, cuando aparecen, empiezan a justificar muchas otras cosas. Y por eso vale la pena detenerse.
Porque aquí, desde mi punto de vista, hay tres posibilidades que no se pueden ignorar.
O esto nos está pasando por empezar a jugar del lado del presidente naranja, alineándonos en dinámicas internacionales que históricamente no han sido las nuestras, y que traen consigo conflictos que antes no formaban parte de nuestra realidad. O no es cierto, y estamos frente a una narrativa que busca proyectar capacidad, control o dureza, aunque la amenaza no tenga la dimensión que se sugiere. O, y esta es la más delicada, se está utilizando este tipo de discurso para abrir la puerta a medidas que, en otro contexto, serían inaceptables. Porque esa historia ya se ha visto antes.
En otros países, en otros momentos, el argumento de la seguridad ha servido para ampliar controles, para reducir libertades, para intervenir espacios privados con el respaldo de una ciudadanía que, desde el miedo, termina aceptándolo todo.
Y aquí es donde aparece un dato que no es menor. Ya dijeron que van a levantar el secreto bancario. Y entonces la conversación cambia de nivel.
Porque una cosa es proteger al país, y otra muy distinta es empezar a intervenir derechos bajo una narrativa que todavía no ha sido completamente explicada ni dimensionada. No estoy diciendo que no haya riesgos. No estoy afirmando que no existan amenazas. Pero sí creo que hay que tener muchísimo cuidado cuando se empiezan a mover piezas que afectan directamente las libertades individuales.
Porque el equilibrio entre seguridad y libertad es frágil. Y cuando se rompe, rara vez se reconstruye igual.
No se trata de oponerse por oponerse. Se trata de observar. De preguntar. De entender qué está pasando realmente, qué se está proponiendo y hasta dónde estamos dispuestos a llegar como sociedad. Porque el miedo es un mal consejero.
Y las decisiones tomadas desde el miedo… muchas veces se quedan mucho más tiempo del que imaginamos.
Tal vez esto sea necesario. Tal vez no. Pero lo que sí es seguro es que hay que poner atención.
Porque cuando las palabras cambian… las realidades también empiezan a hacerlo.