Desde el sillón no se construye un país

Hay algo que he venido pensando desde hace tiempo, observando las redes sociales, los debates políticos, las discusiones nacionales y también la forma en que muchas personas viven su relación con el país. Y es esto: muchísimas personas sienten que están haciendo algo… cuando en realidad no están haciendo absolutamente nada. Esto aplica para ambos lados. Aplica para quienes apoyan el continuismo y pasan horas en redes sociales atacando a la oposición, insultando personas, discutiendo publicaciones y defendiendo al gobierno desde un sillón, creyendo que eso es participar activamente en la construcción del país.

Pero también aplica para quienes están preocupados por Costa Rica, critican lo que ocurre, hablan de institucionalidad, de democracia, de gobernabilidad y hasta agradecen movimientos ciudadanos como Apacigua, mientras permanecen igualmente sentados, observando cómo otros intentan sostener cosas enormes prácticamente solos. Y lo más curioso es que ambos grupos sienten que están aportando. Pero no. La mayoría simplemente está mirando. Porque escribir comentarios, indignarse, compartir publicaciones o pelear en Facebook no necesariamente significa estar construyendo algo real. Y esto no es un regaño. Es una invitación a tomar conciencia.

Si tú crees que el continuismo es lo mejor para Costa Rica, ¿por qué estás únicamente en tu casa? ¿Por qué no te involucras de verdad? ¿Por qué no te ofreces para trabajar, proponer, analizar, construir, salir al territorio o aportar activamente a aquello en lo que dices creer? Y si tú crees que el país necesita otro rumbo, ¿por qué tampoco te mueves? ¿Por qué no buscas espacios, movimientos o proyectos donde puedas ayudar de manera concreta? ¿Por qué no aportas tiempo, ideas, trabajo, recursos o energía para sostener aquello que dices defender? Porque al final ambos bandos terminan cayendo en algo muy parecido: la ilusión de participación. Y mientras tanto, el país sigue avanzando hacia donde otros lo empujan.

A veces veo a diputados del oficialismo trabajando intensamente por aquello que creen correcto. Y también veo diputados de oposición enfrentándolos con fuerza, defendiendo sus posiciones, preparando proyectos, luchando políticamente todos los días dentro de la Asamblea Legislativa. Dos grupos moviéndose. Dos grupos intentando llevar al país hacia direcciones distintas. ¿Y nosotros? Mirando desde la casa. Esperando resultados. Comentando publicaciones. Reaccionando con emojis. Sintiendo que de alguna manera “estamos haciendo algo”. Y quizá no.

Quizá Costa Rica también necesita ciudadanos que dejen de sentirse únicamente espectadores de la historia nacional. Porque si el grupo que apoyas gana, probablemente no habrá sido gracias a tu pasividad. Y si el grupo que apoyas pierde, quizá también tengas alguna responsabilidad en haber permanecido inmóvil mientras otros hacían el trabajo. Así que tal vez es momento de preguntarnos algo incómodo: ¿realmente estamos participando en la construcción del país que decimos querer… o solamente estamos observando cómo otros pelean por él mientras nosotros seguimos sentados?

La primera es que tal vez deberíamos dejar de atacar constantemente a diputados oficialistas o de oposición simplemente por hacer aquello en lo que creen. Se puede estar de acuerdo o no con ellos, pero al menos están trabajando, moviéndose, proponiendo, enfrentándose, intentando llevar al país hacia la dirección que consideran correcta. La segunda es todavía más incómoda. Si tú estás sentado en tu sillón, sin participar en nada, sin involucrarte en movimientos, proyectos, grupos o espacios donde puedas ser útil, creyendo que comentar publicaciones es suficiente… quizá deberías preguntarte desde qué lugar estás criticando a quienes sí decidieron involucrarse.

No estoy diciendo que un grupo político sea mejor que otro. Pero sí creo que existe un grupo mejor que otro. Y es el grupo de las personas que hacen algo… frente al grupo de quienes pasan la vida entera observando desde redes sociales, convencidos de que mirar también es participar.

Ahora bien, ciertamente yo estoy dentro del grupo de oposición al continuismo, y aprovecho este espacio para decirte algo de manera muy clara y honesta: si tú realmente sientes que hay algo que debería hacerse por el país, si crees que todavía existe algo que defender, construir o sostener, entonces quizá el momento de involucrarte no es “algún día”. Tal vez es ahora.

Y quizá una de esas formas de aportar sea apoyar movimientos ciudadanos como Apacigua, para que puedan continuar desarrollando proyectos relacionados con ciudadanía, institucionalidad, gobernabilidad, reflexión y construcción nacional.

Porque eso sí sería hacer algo. No únicamente observar. No únicamente comentar. No únicamente indignarse desde redes sociales. Sino participar realmente, desde las posibilidades, recursos, tiempo o capacidades que cada persona tenga.

Y al final, si logramos resultados positivos, sabrás que fuiste parte de eso. Y si por el contrario el resultado no termina siendo el que esperábamos, al menos tendrás la tranquilidad de saber que hiciste tu parte mientras todavía había algo que podía hacerse.

En fin… estamos frente a dos grupos, no me refiero a oposición  y oficialismo; me refiero al grupo de los que hacemos algo por aquello en lo que creemos , y el grupo de los que, o no hacen nada, o creen que sí lo hacen; pero no.

Porque Apacigua todavía sigue dando pasos. Solo necesita fuerzas para correr. Pero si algún día deja de darlos, levantarlo nuevamente quizá sería mucho más difícil.

Y si de casualidad esto te representa, también es importante entender algo: cuando las personas dejan de sostener aquello en lo que creen, inevitablemente terminan dejando más espacio para aquello con lo que no están de acuerdo.

Porque en la vida pública, en la política y en los movimientos ciudadanos, la ausencia de participación también produce resultados.

Construir, apoyar y sostener aquello en lo que crees no solamente fortalece tu visión de país. También evita que el futuro quede únicamente en manos de quienes piensan distinto a ti.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio