El artista de la Plaza de la Democracia

Vi la fotografía de un artista plástico pintando una obra en vivo en la Plaza de la Democracia y me di a la tarea de buscarlo.

Con la ayuda de varias personas y, finalmente, con el aporte de su hermana, logré localizarlo. Cuando hablé con él, me enteré de que la obra ya había sido vendida.

¡Lástima!

Conversamos un rato. Me agradó mucho y me contó que su mamá, quien había contestado el teléfono de la casa cuando llamé, era seguidora mía. Entonces, al finalizar nuestra conversación, quise hablar también con ella.

Fue un momento muy bonito y agradable.

No tengo la obra que fui buscando, pero me quedó algo que no esperaba encontrar: el recuerdo de haber conversado con el artista, don Diego González, y con su mamá, doña Lilliana Rosales.

Gracias a los dos por la conversación y el cariño.

Aunque… ¡acharita! Me hubiera encantado tener esa obra.

Ahora empieza la siguiente tarea: localizar al comprador de Puriscal para pedirle que me regale —sí, que me regale— una reproducción.

Así que, si alguien sabe quién es… ya sabe dónde encontrarme.

Vinicio Jarquín

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