
Una de estas noches, alguien me hizo una observación que me dejó pensando: la oposición debería tener más cuidado al hablar de «pérdida de la democracia» y «dictadura». Costa Rica eligió a su gobierno mediante el voto y hoy no vivimos en una dictadura.
De momento, le doy la razón. Quizá quienes usamos esas palabras estamos mirando cuatro, ocho o doce años hacia adelante. Nos preocupa el camino que podría llevarnos a perder aquello que todavía tenemos. Pero si hablamos del peor desenlace como si ya hubiera ocurrido, corremos el riesgo de que la conversación termine en una discusión sobre palabras y no sobre los hechos que nos inquietan.
Entonces, hablemos de lo que está pasando hoy. Hablemos de institucionalidad y separación de poderes.
La Constitución establece que los poderes de la República son distintos e independientes entre sí. Esa independencia importa precisamente cuando discrepan. Ningún poder debería considerar a los demás como obstáculos que debe doblegar, ni celebrar que los tiene bajo su control.
También podemos hablar de presupuesto. El Poder Judicial informó que aceptó un recorte de ₡13.242 millones para 2026, solicitado por Hacienda, y advirtió que afectaría servicios e iniciativas contra el crimen organizado. A la vez, rechazó una reducción adicional planteada para 2027 por el impacto que, según la Corte, tendría en el acceso a la justicia y la atención de las víctimas. Es legítimo discutir cómo se usan los recursos públicos; también lo es preguntar si una reducción compromete la capacidad de un poder para cumplir su función.
Eso es lo que quiero conversar con quienes piensan distinto a mí, incluso con quienes votaron por este gobierno. No necesito pedirles que compartan un pronóstico sobre el futuro. Les propongo que examinemos juntos lo que ocurre ahora: cómo se trata a las instituciones, cómo se respetan sus decisiones y con qué recursos se les permite trabajar.
Acepto el reto. Voy a pensar mejor cuándo usar las palabras «dictadura» y «pérdida de la democracia». Mientras tanto, seguiré hablando de institucionalidad y separación de poderes. Porque eso sí podemos observarlo, discutirlo y exigirlo hoy.