Parte 2: El deterioro institucional

Las instituciones de un país son como los huesos del cuerpo: no se ven, pero lo sostienen todo. Cuando empiezan a fracturarse —aunque por fuera todavía caminemos— algo dentro de la República empieza a doler.

En esta segunda entrega de la serie, quiero detenerme en las señales de deterioro institucional que muchos ciudadanos observan con preocupación. No son simples errores administrativos; son síntomas de algo más profundo: el desgaste del respeto por la legalidad, la transparencia y el diálogo entre poderes.

El deterioro institucional

  • Ataques constantes al Tribunal Supremo de Elecciones, la Contraloría, el Poder Judicial y la prensa independiente.
  • Movimientos antidemocráticos para debilitar la separación de poderes mediante discursos incendiarios.
  • Proyectos de ley inconstitucionales redactados sin el debido conocimiento jurídico.
  • Remociones ilegales en juntas directivas de instituciones autónomas como la CCSS y el ICE.
  • Bloqueo de fondos al Poder Judicial, afectando su funcionamiento.
  • Nombramientos políticos y cuestionables de allegados, financistas o personas sin idoneidad.
  • Uso partidario de troles y campañas de desprestigio contra críticos y periodistas.
  • Pérdida de independencia institucional en medios públicos como el SINART, hoy prácticamente en ruinas.

Cuando se ataca una institución, no se destruye un edificio: se erosiona la confianza.
Y la confianza es la moneda invisible que sostiene la democracia.

A veces, los países no se caen por un golpe de Estado, sino por un goteo de desprecios, por el silencio ante cada abuso, por el cansancio de quienes ya no creen que valga la pena defender lo que está bien.

Pero sí vale la pena. Defender nuestras instituciones es defendernos a nosotros mismos, porque sin ellas no hay equilibrio, ni justicia, ni futuro.

En la próxima entrega: El colapso social. Porque cuando la política se vuelve un espectáculo y la institucionalidad se resquebraja, los primeros en pagar el precio son siempre los ciudadanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio