
Lo que hemos estado construyendo aquí durante las últimas semanas ha sido mucho más profundo que una campaña. Aparte de apaciguar tu ser interior, hemos estado entrenando tu ser interior.
Sí, lo digo así: hemos tenido sesiones intensas de entrenamiento emocional sin que nadie lo llame de esa manera, ejercicios reales con personas que piensan muy distinto a ti, conversaciones que nos han obligado a separar con claridad las aguas entre chavistas y no chavistas, y aun así sostener la calma.
No ha sido fácil, lo sabes. Pero muchos de nosotros hemos ido aprendiendo a respirar distinto, a no reaccionar tan rápido, a dejar que el enojo se deshaga antes de convertirlo en palabra.
Hemos aprendido a ver insultos y groserías —muchas veces escritos desde perfiles que aparecen como salidos de un mundo oculto— sin permitir que nos rompan la paz que estamos cultivando. Y lo aclaro siempre: por supuesto que no todos los chavistas son así. Y por supuesto que no todos los no chavistas se comportan impecablemente. Hay personas de ambos lados que se comunican desde la rabia, desde la herida o desde el irrespeto. Pero aquí, en Apacigua tu Ser Interior, chavistas y no chavistas que decidieron quedarse se han ido entrenando juntos, hombro con hombro, como una comunidad que entiende que la democracia empieza por el tono.
¿Y para qué nos estamos preparando? Esa es la verdadera pregunta.
Nos estamos preparando por si las elecciones llegan a una segunda ronda. Y si eso ocurre —especialmente en un posible escenario donde doña Laura Fernández no pase, y la segunda ronda quede entre dos partidos contrarios al continuismo— ahí es donde realmente vamos a demostrar de qué estamos hechos. Porque si alguien va con el PAC, o con Liberación, o con la Unidad, o con cualquier otro, y se encuentra frente a frente con alguien del otro bando que también forma parte de este grupo, vamos a tener que recordar cada segundo lo que hemos aprendido aquí.
No podemos permitir que, después de habernos acompañado tanto tiempo, después de habernos sostenido en comentarios, después de habernos abrazado emocionalmente en artículos y publicaciones, vayamos a enemistarnos por defender a dos candidatos que ni siquiera saben que existimos. No podemos convertirnos en lo que criticamos. No podemos permitir que el fanatismo, la intolerancia o el orgullo arruinen lo que aquí construimos.
En ese momento, si llega a suceder, este espacio de paz, calma y tal vez amor, no será un ring ni un espacio de contienda, siempre será zona segura para quienes quieran venir a aquietar el espíritu.
Aquí somos muchos. Somos miles. Somos casi 5,000 seguidores activos, y según las estadísticas, casi 22,000 lectores constantes. Somos como una familia: diversa, intensa, imperfecta, pero familia al fin y al cabo. Y ahora, más que nunca, es tu responsabilidad personal mantener esa paz que entrenaste día tras día. En una segunda ronda, te lo voy a recordar. No para regañarte, sino para cuidarte.
Porque Apacigua tu Ser Interior no es un lema bonito; es un compromiso con Costa Rica. Y cuando llegue el momento, quiero que puedas mirarte al espejo y sentir orgullo por la forma en que elegiste debatir, votar y vivir en democracia.
Hace poco dije que mi compromiso acabaría el día de las elecciones; pero alguien me hizo ver la necesidad de continuar, apoyando a un país que ha quedado maltratado, y decidí aceptar el reto.
Para terminar, quiero pedirte algo: no cuentes las veces que se te desapacigua el ser interior por algún comentario que leíste, cuenta las veces que logras apaciguarlo nuevamente. No cuentes tus caídas, cuenta tus victorias, porque aquí las contamos contigo, y contamos contigo.
Un abrazo, Vinicio Jarquín.