Reporte de funciones
Además de mi trabajo regular, los talleres de arte y todo lo que escribo a nivel personal, la agenda ha tomado una velocidad propia. Lo que empezó como un esfuerzo puntual se ha convertido en una plataforma que exige presencia constante, coordinación y visión. Esta semana que termina incluyó dos reuniones con diputados y una con un excandidato presidencial, además de conversaciones con expresidentes. También avancé en el desarrollo del juego de mesa cívico y en poner en marcha ApaciguaRadio, que requiere estructura, contenido y dirección estratégica. Y, como la vida no se detiene por los proyectos públicos, fui al dentista, acompañé a mi mamá al doctor y cerré la semana asistiendo a una boda, porque lo personal también es parte del equilibrio.
La semana que empieza mantiene ese mismo ritmo. Tendré reuniones con dos diputados en mi casa, en fechas distintas, y atenderé dos invitaciones separadas en la Asamblea Legislativa. Me reuniré con quienes fueron mi equipo de campaña; no porque haya crisis, sino porque el volumen de trabajo ha crecido y quieren ayudar a ordenar y ejecutar proyectos con mayor estructura. Daré un conversatorio sobre democracia en la galería donde actualmente se exponen dos de mis obras y, además, impartiré tres talleres de arte. Política, cultura y formación ciudadana se están moviendo en paralelo, y eso requiere coordinación y enfoque.
A esto se suma el trabajo menos visible pero igual de importante: paginar libros para convertirlos en audiobooks que alimenten la radio, buscar patrocinio para sostener los proyectos actuales y los que vienen —probablemente lo más desafiante de todo—, organizar sesiones de coaching con diputados electos y sus asesores, escribir para LaRevista.cr, Delfino.CR y Escuela para Todos, y preparar libros que deben enviarse a imprenta para Librería Internacional. También empezaré reuniones formales para analizar la posibilidad de convertir Apacigua en Fundación o Asociación, además de revisar con Canara y una agencia de publicidad la viabilidad de una campaña a nivel nacional.
Todo esto ocurre en cuestión de días, y seguramente aparecerán tareas nuevas en el camino, como siempre sucede cuando se está construyendo algo vivo. No es una queja ni una exhibición; es simplemente el tamaño del momento que estamos atravesando. Hay energía, hay propósito y hay claridad de rumbo. Y cuando el trabajo tiene sentido, el cansancio se convierte en satisfacción.
Seguimos.