También se defiende la patria desde la tierra

Costa Rica se acerca a una decisión que puede marcar el futuro de su agricultura: la incorporación al Acuerdo Transpacífico. Se nos habla de nuevos mercados y oportunidades comerciales, pero tenemos derecho a preguntar qué sucederá con quienes producen nuestros alimentos. ¿Podrán nuestras familias agricultoras competir bajo las condiciones acordadas? ¿Qué sectores podrían perder terreno? ¿Qué medidas concretas se tomarán para protegerlos?

Me preocupa el agricultor que ha dedicado su vida a sembrar y que hoy no sabe si podrá sostener su finca. Me preocupa su familia, pero también la capacidad del país para producir alimentos. Si una crisis internacional interrumpe el comercio o encarece las importaciones, necesitaremos esa capacidad. Perderla sería fácil de lamentar y difícil de recuperar.

Por eso, antes de pedirle al país que acepte este acuerdo, corresponde publicar sus condiciones, estudiar sus efectos producto por producto y escuchar a quienes trabajan la tierra. Si habrá riesgos, deben decirnos cuáles son y cómo piensan enfrentarlos. Una promesa general de crecimiento no responde a la preocupación de una familia agricultora que podría perder su sustento.

Costa Rica sufre cuando sus agricultores sufren. Sufren sus familias, sus comunidades y nuestra seguridad alimentaria. Defenderlos merece la misma seriedad con la que se defienden las oportunidades comerciales del país.

Vinicio Jarquín

Sembramos nuestro futuro

Apacigua

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