Una disculpa necesaria

Recientemente circularon declaraciones de la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández Delgado, en las que utilizó a México como ejemplo de un escenario al que nuestro país no debería llegar. Las palabras generaron incomodidad y reacciones comprensibles en el pueblo mexicano, un país con el que Costa Rica mantiene lazos históricos de amistad, respeto y cooperación.

Posteriormente, la presidenta electa ofreció una disculpa pública al pueblo de México, expresando que si sus palabras causaron ofensa pedía perdón de corazón, y afirmando además que siente un profundo cariño por ese país, al que considera su segunda casa.

Desde Apacigua tu ser interior, y creemos que desde el sentir de muchos costarricenses, nos unimos a ese gesto de rectificación y a ese mensaje de respeto hacia nuestros hermanos mexicanos. Costa Rica ha sido históricamente un país que construye puentes, no que los rompe, y las relaciones entre nuestros pueblos siempre han estado marcadas por la cercanía cultural, el intercambio humano y el aprecio mutuo.

También es cierto que las disculpas públicas, cuando ocurren en el ámbito político, pueden aprenderse como una oportunidad de mejora. Probablemente habría sido más claro decir simplemente: “pido perdón por lo que dije”, sin matices ni condicionantes, porque reconocer directamente un error suele fortalecer la credibilidad de quien lo hace.

Pero aun así, el gesto de rectificar es importante.

Los países, al igual que las personas, se entienden mejor cuando hay humildad para reconocer que una palabra pudo haber sido desafortunada. Y cuando eso ocurre, lo correcto es responder con la misma altura: con respeto, con serenidad y con la voluntad de mantener intactos los lazos entre nuestros pueblos.

México y Costa Rica comparten mucho más que episodios aislados de la política cotidiana. Compartimos historia, intercambio cultural, migración, comercio, amistad y afecto entre millones de personas que se reconocen mutuamente como parte de una misma comunidad latinoamericana.

Por eso, más allá del episodio, lo importante es que el respeto se mantenga.

Y desde este espacio, reafirmamos algo muy simple: México es un país hermano para Costa Rica.

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