Ya estoy aquí

Queridos amigos de Apacigua, ya estoy aquí. Me tomé unos días, de miércoles a domingo, para apartarme un poco del ruido cotidiano y revisar prioridades, posibilidades, alcances y, por supuesto, el financiamiento que Apacigua necesitará para el futuro cercano. Mientras hacía ese alto, aproveché también para repetir el Seminario Insight II, aunque ya soy graduado de Insight IV. Quería regresar a algunas herramientas que conocí hace años, mirarlas desde la persona que soy hoy y permitirme vivir nuevamente un proceso que sabía que podía ayudarme a ordenar ideas, revisar decisiones y observarme con mayor profundidad.

Aunque el sábado por la noche tuve que interrumpir por unas horas este retiro para involucrarme en un par de temas de suma importancia que requerían mi atención, fueron situaciones que no podían esperar hasta mi regreso y a las que decidí dedicar el tiempo necesario. Como ocurrió con las demás publicaciones de estos días, no pude detenerme a leer todos sus comentarios ni seguir las conversaciones que se generaron alrededor de ellas, pero sí logramos atender y resolver algunos detalles importantes antes de que pudiera regresar al proceso que estaba viviendo.

Fueron días muy intensos, de mucha introspección, aprendizaje y revisión. No solamente por lo que yo pude aportar al proceso, sino por todo aquello que recibí de mis compañeros, de sus historias, de sus preguntas, de sus miradas y de sus propias experiencias. Algunas cosas ya me hicieron replantearme decisiones y maneras de hacer; otras apenas empiezan a acomodarse y estoy seguro de que irán apareciendo durante los próximos días. A veces uno sale de estos procesos con respuestas, pero también con nuevas preguntas, y creo que ambas cosas son igualmente valiosas.

Todavía no sé cómo voy a lograr financiar Apacigua con los alcances que quisiera darle, o con los que creo que deberíamos perseguir para ser consistentes con nuestros tres pilares: apaciguar, sostener y rescatar. Hay proyectos que requieren recursos, tiempo, personas, organización y una estructura que no puede descansar indefinidamente sobre unos pocos hombros. Lo que sí sé es que voy a continuar hasta donde mis posibilidades me permitan hacerlo, buscando también la manera de que esas posibilidades puedan crecer.

Durante estos días no pude leer los comentarios de las publicaciones que había dejado programadas. Fueron varios miles y sería imposible ponerme al día con todos, aunque sí pude repasar muchos de los mensajes que llegaron de manera privada. Algunos me decían, medio en serio y medio en broma, que por favor terminara las vacaciones y regresara pronto, porque estaban ocurriendo situaciones en el país que requerían mi atención o mi participación. No estaba exactamente de vacaciones, pero recibí esos mensajes con muchísimo cariño. Por eso hoy lunes he dedicado buena parte del día a ponerme al corriente de aquello que ocurrió mientras deliberadamente mantuve mi atención lejos de la actualidad nacional.

Gracias, especialmente, por creer que yo puedo hacer alguna diferencia, o por lo menos participar en ella. Gracias también por creer, como yo, que Apacigua puede llegar a convertirse en un movimiento importante en la defensa de nuestra institucionalidad, nuestra democracia y nuestra Constitución, pero también en la preparación de quienes tienen o tendrán responsabilidades de poder. Oficialismo u oposición, gobierno o ciudadanía, necesitamos aprender a “ser sin dejar de ser”: ejercer nuestras funciones, defender nuestras posiciones y asumir nuestras responsabilidades sin perdernos a nosotros mismos en el intento.

Y a mis nuevos amigos de Insight, y también a algunos antiguos: muchas gracias por su apoyo durante estos días. Cada uno de ustedes me dejó alguna enseñanza que me permitirá llevar adelante mi llamado con mayores herramientas y fortalezas y, en algunos casos, estoy seguro de que sus aportes también se verán reflejados en Apacigua.

Regreso con herramientas renovadas, con algunas certezas, con bastantes preguntas y con muchas ganas de continuar. Pero también regreso entendiendo cada vez con mayor claridad que Apacigua no puede depender únicamente de mí. Si queremos que continúe, crezca y alcance aquello que imaginamos, no dependerá solamente de nuestros deseos ni de que alguien más haga el trabajo. Dependerá del esfuerzo que podamos hacer entre muchos, cada uno desde sus posibilidades, para construir, sostener y defender la patria que queremos.

Ya estoy aquí. Y seguimos.

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