
Alguien me preguntó recientemente si basta con apaciguar para defender una patria golpeada, cansada y sometida a tanta tensión. Y no. No basta, si entendemos apaciguar como guardar silencio, bajar la cabeza o permanecer inmóviles frente a aquello que consideramos incorrecto. Ese nunca ha sido el sentido de Apacigua.
Apacigua trabaja en diferentes áreas, pero siempre sin violencia y dentro del marco democrático. Eso incluye llamar a la serenidad y al diálogo, pero también cuestionar, denunciar, exigir rendición de cuentas, defender las instituciones, los derechos humanos, el Estado de derecho y los valores que sostienen nuestra convivencia democrática. La firmeza no está reñida con la paz, así como la serenidad no significa pasividad.
Por eso Apacigua tiene tres pilares: apaciguar, sostener y recuperar. Apaciguar cuando el país se llena de tensión y enfrentamiento. Sostener aquello que protege nuestra democracia, nuestras instituciones y nuestros derechos. Y recuperar, siempre por las vías democráticas, aquello que eventualmente pudiera ponerse en riesgo o llegar a perderse.
La paz no es silencio y la no violencia no es pasividad. Podemos ser firmes sin ser violentos, denunciar sin odiar, cuestionar sin destruir y defender la patria sin abandonar precisamente los principios democráticos que queremos proteger. Ese es el espacio desde el que trabaja Apacigua.