Compórtense

Señores todos:

Vayan con quien vayan, y pretendan votar por quien quieran votar.

Les recuerdo que, con mucho esfuerzo por apaciguar el ser interior, escribo desde la paz, la calma y el amor por la patria, siempre acompañado de quienes, amablemente, me acompañan.

No importa —como dije— con quién vayas, pero lo verdaderamente importante es la educación que mantengas en mi muro, el trato hacia los demás y el no uso de malas palabras ni insultos.

Mi muro es mi opinión, mi reflejo, mi vida paralela, mi yo de alguna forma. Y no aceptaré faltas de respeto ni malacrianzas, porque si tengo que quedarme con diez educados, que así sea, y no con cinco mil insolentes.

Esto no es una cantina, no es el mercado, no es el chinamo.

Y peor aún —mucho peor—, esto no es Casa Presidencial.

Aquí se dialoga con respeto.

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