
El próximo 26 de octubre de 2026, Costa Rica tendrá una elección muy importante para el futuro de nuestro Poder Judicial. Ese día, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia deberán elegir a la persona que presidirá esta institución durante los próximos cuatro años, en sustitución de don Orlando Aguirre Gómez, cuyo período terminó el pasado 26 de setiembre.
Según informó el periodista Luis Manuel Madrigal, de Delfino.cr, cuatro personas presentaron oficialmente sus candidaturas: Damaris Vargas Vásquez, magistrada de la Sala Primera y actual vicepresidenta de la Corte; Patricia Solano Castro, Patricia Vargas González y Gerardo Rubén Alfaro Vargas, estos últimos tres integrantes de la Sala Tercera, encargada de asuntos penales.
La elección se realizará mediante una votación pública. Esto significa que los costarricenses podremos conocer cómo vota cada magistrado. Para alcanzar la Presidencia, cualquiera de los aspirantes necesitará al menos 12 votos de los 22 magistrados que integran la Corte Plena.
Antes de votar, las cuatro personas candidatas participarán en un debate público en el que explicarán sus propuestas y prioridades. Tanto el debate como la elección podrán seguirse en vivo por el Canal Judicial de YouTube, a partir de las 8:30 de la mañana.
¿Por qué debería importarnos esta elección?
Porque el Poder Judicial es uno de los pilares fundamentales de nuestra democracia. Es el encargado de administrar justicia y de garantizar que las leyes se apliquen, independientemente de quién ocupe la Presidencia de la República, de cuál partido tenga más diputados o de cuánto poder político tenga una persona.
La Presidencia de la Corte no significa tener el poder de decidir las sentencias de los jueces, pero sí representa una enorme responsabilidad en la conducción de una institución que necesita ser independiente, transparente y respetada.
En momentos en que nuestras instituciones enfrentan tantos cuestionamientos y tensiones políticas, esta elección merece nuestra atención. No se trata de escoger a alguien que simpatice con determinado gobierno o grupo político. Se trata de elegir a una persona con la capacidad, la experiencia y la firmeza necesarias para dirigir uno de los poderes de la República.
Desde Apacigua considero que debemos prestar atención a las propuestas de quienes aspiran al cargo, escuchar sus argumentos y conocer las razones que tendrán los magistrados para emitir sus votos.
La independencia judicial no es un privilegio de los jueces y magistrados. Es una garantía para todos los costarricenses.
Y por eso, aunque no nos corresponda votar, sí nos corresponde informarnos, observar y fiscalizar.