
Durante los próximos días seguiré compartiendo algunos artículos que he dejado preparados, pero mi interacción con ustedes será prácticamente nula. Necesito apagar un poco el ruido, tomar distancia y dedicar tiempo a evaluar con claridad cómo continuar sosteniendo este movimiento.
Las publicaciones permanecerán abiertas y podrán recibir comentarios; sin embargo, durante esos días no habrá fiscalización, moderación ni medidas de depuración. Por esa razón, les agradezco desde ahora que procuren mantener conversaciones respetuosas y que comprendan que cualquier comentario ofensivo, provocador o improcedente podría permanecer visible hasta que retome la atención de estos espacios.
Messenger y WhatsApp también estarán temporalmente sin mi atención. Igual que Instagram, Youtube y TikTok, aunque el Universo Digital de Apacigua, incluyendo la radio y todos sus módulos, seguirán estando activos.
Aunque no estaré leyendo ni respondiendo mensajes por esas vías, por lo que les pido que no interpreten mi silencio como falta de interés, descortesía o indiferencia. Simplemente necesito desconectarme por completo durante unos días.
Apacigua nació con un propósito que considero de primera importancia y se sostiene sobre tres pilares: apaciguar, salvar y rescatar. Sin embargo, aunque ha recibido el cariño, la confianza y el respaldo emotivo de muchísimas personas, enfrenta serias dificultades para mantenerse financieramente y para convertir sus ideas en proyectos estables, acciones concretas y herramientas capaces de llegar a más personas.
El apoyo emocional ha sido profundamente valioso y lo agradezco de corazón, pero por sí solo no alcanza para cubrir los costos, sostener el trabajo diario ni garantizar la continuidad de todo lo que estamos construyendo. Por eso necesito hacer esta pausa, revisar el camino y tomar decisiones responsables sobre la manera en que Apacigua puede continuar sin depender únicamente de mi esfuerzo, de mi tiempo y de mi resistencia personal, y de la confianza de algunas personas que sienten que el país merece algo mejor de lo que estamos viviendo.
Estos días no son para que se sienta mi ausencia, porque los extrañaré tanto como algunos de ustedes me extrañarán. No son para recargar baterías, porque todavía estoy a carga completa. Tampoco son para descansar, porque sigo teniendo las mismas fuerzas y la misma ilusión que cuando empecé este camino. Son para pensar cómo mantener vivo y creciendo lo que estamos construyendo. Y si consigo la ayuda suficiente, contando con ustedes, aquí estaré para seguir adelante con los planes de expansión de Apacigua y con el trabajo de asesoría que ya hemos comenzado en los Poderes de la República y en distintas instituciones del país.
No me estoy alejando de su propósito. Estoy tratando de encontrar la manera de protegerlo, fortalecerlo y darle la estabilidad que necesita para seguir adelante. Durante estos días habrá publicaciones, pero detrás de ellas también habrá silencio, reflexión y decisiones importantes.
Nos volveremos a encontrar en unos días, si Dios lo permite.