Ojalá que este período esté lleno de decisiones conscientes, de conversaciones elevadas, de momentos en los que el país se ponga por encima de cualquier otra cosa. Ojalá que, más allá de los logros visibles, haya coherencia en la forma de actuar, respeto en la forma de relacionarse y claridad en la intención de servir.
Están por asumir 57 nuevos diputados en la Asamblea Legislativa, junto con sus equipos de trabajo, sus asesores, sus ideas y sus propias formas de ver el país. Más allá de los nombres, de las banderas o de las expectativas que cada uno tenga, lo que se abre es un nuevo ciclo. Un espacio donde lo que hoy es intención tendrá que convertirse, poco a poco, en decisiones. Donde lo que se dijo en campaña se encontrará con la realidad de gobernar, con sus matices, sus límites y sus responsabilidades.
Nuestra confianza, como ciudadanos, no es ciega… pero sí es necesaria. Está puesta en ustedes en la medida en que han sido elegidos para representar, para proponer, para construir. No desde la perfección, porque nadie la tiene, sino desde la conciencia de que cada decisión tiene un impacto real en la vida de las personas. Costa Rica no se construye en discursos aislados, sino en acciones sostenidas, muchas veces silenciosas, que terminan definiendo el rumbo colectivo.
Desde Apacigua tu ser interior, el deseo es simple, pero profundo. Que su paso por la Asamblea Legislativa esté marcado por la dignidad. Que el ejercicio del poder no los aleje de sus valores, sino que los ponga a prueba y los fortalezca. Que puedan sostener una línea interna clara, incluso cuando el entorno invite a desviarse. Que recuerden, en medio de la dinámica política, que representar no es imponer, sino escuchar, equilibrar y decidir con responsabilidad.

Y al final, cuando este ciclo también llegue a su cierre, habrá una evaluación que no depende de titulares ni de percepciones externas. Una evaluación interna. Cada uno de ustedes sabrá si este paso por la Asamblea los hizo crecer, si lograron sostener lo que creían, si el poder los transformó o si lograron mantenerse fieles a quienes eran antes de llegar.
Porque los cargos pasan. Las decisiones quedan. Pero lo que cada persona hace con la oportunidad de servir… eso es lo que realmente define su paso.
Respiren un momento. Entren con claridad. Y recuerden, incluso en medio del ruido, desde dónde eligieron estar ahí.