
Nos encontramos frente a unas nuevas elecciones presidenciales, las del 2026.
En estas elecciones, aun reconociendo lo esencial de la economía y la justicia, lo que más necesitamos es recuperar los valores.
Recuperar la paz interna. El respeto. La decencia. La serenidad que alguna vez nos distinguió como pueblo.
No vamos a llegar a ningún lado si seguimos alimentando la guerra, la contienda, el ruido y la búsqueda constante de enemigos donde no los hay.
Ninguna economía sana en medio de la hostilidad, ninguna sociedad prospera desde la división.
Necesitamos volver a hablar con calma, a escucharnos con respeto, a mirar al otro sin desconfianza.
Necesitamos limpiar el aire político del país, que hoy se ha llenado de agresión y de miedo.
Estas elecciones no son solo para elegir un presidente: son para recuperar el alma de Costa Rica, para recordar quiénes somos, y para volver a poner la bondad, la empatía y la decencia en el centro de la conversación nacional.