
Honestamente, creo que ya empezamos a caminar hacia aquello que no queríamos.
Durante mucho tiempo, Apacigua tuvo una misión clara: ayudar a las personas a encontrar calma, conciencia y paz interior. Pero llegó un momento en que apaciguar ya no era suficiente.
El país comenzó a exigir algo más.
Por eso Apacigua se involucró en ciudadanía, civismo, formación, capacitaciones y, cuando fue necesario, también en temas políticos. No desde un partido, ni desde una candidatura, sino desde la preocupación por Costa Rica y por lo que estamos dejando avanzar.
Hemos trabajado más de lo que podemos contar.
Hemos creado herramientas, abierto espacios, conversado con instituciones, capacitado personas, impulsado proyectos y construido un movimiento que ha comenzado a producir resultados tangibles.
Pero hoy enfrentamos dos crisis al mismo tiempo.
La crisis del país podría agravarse en pocas semanas. Y la crisis de recursos de Apacigua podría limitar seriamente nuestro trabajo en pocos días.
Con el escaso apoyo financiero de la comunidad y del propio movimiento, será muy difícil continuar sosteniendo las actividades que requieren tiempo, traslados, producción, organización y muchas horas de trabajo diario.
Todavía no me estoy retirando.
Queda una semana por delante. Una semana en la que seguiré trabajando y esperando que salga el sol. Esperando que quienes creen en este proyecto comprendan que apoyar una causa no significa únicamente quererla, compartirla o celebrarla desde lejos.
También significa ayudar a sostenerla.
Después de esa semana, honestamente, no sé qué podré continuar haciendo.
Tal vez Apacigua tenga que volver a sus raíces y dedicarse principalmente a apaciguar, acompañar y llevar serenidad a tantos seguidores queridos.
Eso también será valioso. Pero significará dejar de lado muchas de las acciones ciudadanas, institucionales y formativas que hoy están generando resultados reales.
No porque haya desaparecido la voluntad.
No porque haya desaparecido la necesidad.
Sino porque ningún proyecto puede sostenerse únicamente con sacrificio personal.
Aún queda tiempo para evitarlo.
Pero esta vez no basta con creer de corazón.
Hace falta que cada persona se pregunte, con absoluta honestidad:
¿Qué estoy dispuesto a hacer para que este proyecto continúe?
Vinicio Jarquín
Apacigua tu ser interior