Somos Costa Rica

Somos los pura vida.

Los que decimos “tranquilo, mae” y lo decimos de verdad.

Los que creemos que todo se puede resolver con un café, una conversación y un poquito de buena voluntad.

Los que estamos tuanis, los que siempre encontramos una razón para reírnos, incluso en los días difíciles.

Y sin embargo, aquí estamos, enfrentando una campaña electoral que amenaza con dividirnos, con llenarnos de pleitos en redes sociales, con convertir los comentarios en trincheras y los teclados en machetes.

Pero no somos eso.

No somos ese país de insultos y de mecos virtuales.

Somos una inmensa mayoría que camina con fe el 2 de agosto, sin importar si lo hace descalza, en familia o en silencio.

Mientras unos rezan, otros observan con respeto.

Porque en este país, aún sabemos mirar con empatía las creencias del otro.

Todavía entendemos que no hace falta pensar igual para convivir en paz.

Somos una costa muy rica.

Somos Costa Rica.

Y nuestras playas, montañas y cielos no solo son paisajes: son recordatorios vivos de la belleza que nos habita.

De que este pedacito de tierra es un regalo.

Y que cada amanecer nos recuerda que la paz es nuestra herencia más sagrada.

Este país no nació de la guerra, nació de la palabra.

De la decencia.

De la capacidad de escucharnos y de tender la mano incluso al que no vota como nosotros.

Y esa es la esencia que no podemos perder, aunque las redes se incendien y el ruido nos quiera arrastrar.

La verdadera grandeza de Costa Rica está en su gente sencilla:

en la señora que te ofrece café aunque no te conozca,

en el taxista que te cuenta su vida entera entre un semáforo y otro,

en el chiquito que saluda a su maestra con cariño,

en el campesino que se levanta a trabajar sin quejarse.

Eso somos.

Un pueblo noble, alegre y decente.

Un pueblo que a veces se cansa, pero no se rinde.

Un pueblo que cuando dice pura vida, lo dice con el alma.

Así que antes de compartir un insulto, antes de dejarte llevar por la ira, antes de pelear con un amigo por política, recordá quién sos.

Recordá quiénes somos.

Porque si cada uno de nosotros logra apaciguar su ser interior,

Costa Rica podrá seguir respirando en paz.

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